El 11 de noviembre de 2007 Democracia Nacional, un partido de extrema derecha, celebraba una manifestación contra la inmigración en pleno distrito de Usera. Una provocación, una de tantas, que contó inexplicablemente con la autorización de la delegación del gobierno. 

Ante esta situación muchos activistas antifascistas decidimos denunciar la provocación y algunos acudieron a protestar esa misma mañana ante la impunidad demostrada y alarmados por el odio racista que estaban intentando inocular en los barrios trabajadores de Madrid.

El 11 de noviembre de 2007 asesinaron a Carlos Palomino. No fue una “guerra de bandas” ni un “desgraciado accidente”, fue un asesinato político como antes lo fueron el de Lucrecia Pérez en Aravaca, Fernando Bertolá en Majadahonda o Aitor Zabaleta en las inmediaciones del Calderón. Una historia negra, repleta de complicidades vergonzosas de algunas instituciones y de relatos en ciertos medios de comunicación que pretendieron justificar lo injustificable. 

El 11 de noviembre de 2007 me faltaban 9 días para cumplir 18 años, muchos de mis compañeros de entonces estuvieron allí y por duro que resulte pensarlo, cualquiera podríamos haber sido Carlos aquella mañana.

Hoy, 13 años después, volvemos a salir a la calle por la democracia, la libertad y contra el fascismo.

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