Se suele decir que una ardilla puede cruzar España de árbol en árbol sin tocar el suelo. Para cruzar la Comunidad de Madrid estas semanas le valdría con ir de polémica en polémica del Gobierno de Ayuso. Si la semana pasada fue el escándalo de la comida basura y el Ifemazo, esta semana tenemos el absoluto caos con el cambio de fase.

Nadie dudaba que el Ministerio iba a rechazar el plan de Madrid para entrar en la fase 1. Un plan que llegó fuera de plazo, contradiciendo lo que Ayuso defendía el día anterior y sin el aval técnico de ningún experto. Por el camino ha tenido que dimitir la máxima responsable en salud pública, que forzada a dar el visto bueno a un plan en el que no confiaba, ha tenido que marcharse en lo que parece un cese encubierto que vamos a llevar a la Fiscalía.

El Gobierno de Ayuso se ha quitado la careta, admitiendo abiertamente que si pedían el cambio de fase no es por la salud de los madrileños sino por la salud de la economía. No entienden que una y otra van de la mano, y que si la primera cae por el precipicio la segunda va detrás. Todos los estudios corroboran como los países que cumplen las medidas sanitarias son las que salen antes del hoyo económico.

En definitiva, la chapuza del Gobierno de Ayuso no está a la altura del enorme esfuerzo social que llevan haciendo los madrileños desde hace ya 7 semanas. No se merecen a una presidenta que juega con la salud de todos y todas a la ruleta rusa.

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